El ser docente hoy. Imágenes distantes de una profesión en riesgo

Andrea Ramírez Barajas*

Si hiciéramos una cartografía, un mapa de imágenes, de figuras de las formas de ser docente, cruzando el tiempo, las geografías el espacio, los estilos y modelos en la acción, podríamos tener al final imágenes distorsionadas, fugaces, transparentes, etcétera.
En este Día del Maestro que invita a infinidad de reflexiones, la mía se detone en las imágenes diversas de ser docente hoy, a partir del reconocimiento diverso de las distintas formas de ser docente con dos variables: el tiempo y el espacio.
El tiempo, los cambios de época también implica cambios de imágenes en el ser docente. Me detengo en la figura del maestro rural, del maestro en el cardenismo, de militante y líder social con un alto compromiso político, la defensa de la patria y la vocación al lado de las causas del pueblo eran el núcleo de las ideas y las prácticas pedagógicas.
Más adelante, viene una tendencia de progreso y desarrollo industrial, con ideas nacionalistas, las ciudades crecen, el campo inicia la tendencia de acercarse al olvido que después será nostalgia, la profesión se urbaniza, no se pierde la vocación, ni el prestigio pero si el compromiso social disminuye.
Con la llegada de la década de los setenta, inicia un fenómeno que aun no concluye: la crisis global y generalizada del sistema capitalista en su conjunto que después respirará, con la globalización y el neo-liberalismo. La tarea docente se transforma, se disemina en el mundo de la burocratización, los y las educadores, ya no son profesionales de la enseñanza ahora se convierten en empleados al servicio del Estado con un salario raquítico y controlados por una agencia corporativa llamada SNTE.
En la geografía se trazan tres territorios diversos, la ciudad, el campo, y las zonas alejadas (indígenas, pobres, distantes, olvidadas). En la ciudad (sobre todo en las periferias) se comienzan a trazar estos mismos territorios, cargados, de pobreza, de riesgos y de inseguridad, aquí el dispositivo pedagogo aquí no tiene éxito.
Entramos a la ultimas fase, la de la corrección y rectificación política, se acaba la plaza definitiva se terminan los derechos laborales y sindicales, la profesión se hace altamente vulnerable, de ser una profesión mayoritariamente femenina, se equilibra, hombres y mujeres al parejo, se incorporan a una profesión, que en este momento es hibrida, a-histórica, y sin respuestas muchas de las preguntas que se hacen.
Comenzamos a vivir una transición en donde tenemos claro lo que perdemos o a lo que renunciamos, pero cargamos muchas deudas hacia dónde se camina o hacia dónde quiere llegar.
El Estado le mal-agradece al magisterio, por muchos años el magisterio sirvió como elemento con-tenedor de las políticas públicas, era el puente que unía al Estado con la sociedad a través del servicio educativo, maestros y maestras apagaban fuegos, conducían descontentos, dialogaban con las partes, legitimaban en los hechos lo ilegitimable. Hoy esto se ha concluido, el tiempo y el espacio ahora es inédito, la profesión docente y su tejido social y cultural también lo es. Los escenarios que vienen nos dirán, quién fue el que se equivocó y qué nos hizo falta hacer a las personas de vocación democrática.
Hoy 15 de mayo de 2017, un especial reconocimiento a los viejos maestros y maestras que lucharon por una o patria mejor y a los nuevos una invitación, a que le busquen sentido al sin-sentido en donde están metidos.

*Doctora en educación y consultora independiente. andrearamirez1970@hotmail.com