Ok, nos whatsapeamos

Verónica Vázquez Escalante*

Aprender otro idioma, aparte del materno, asimilarlo con plena intención y conocimiento de causa, podría decirse que es apasionante porque se tiene que hacer conciencia de qué tanto se conoce y/o se desconoce el propio idioma.
Sin embargo, parece que esta situación no tuviera mayores problemas que el hecho de estudiar y estudiar; aunque en realidad, se enfrenta uno a palabras nuevas que en esencia, no significan nada pero hay que conocer la jerga.
Este tipo de palabras “nuevas” tendrán dos posibles destinos: uno es que se irán diluyendo en el conglomerado social, quedarán como un recuerdo que todos entienden aunque en realidad no es una palabra y se use poco, por ejemplo: “psicodélico”, se empleó mucho a principios de la década de los 70 del siglo pasado. La segunda opción es adoptar la palabra de tal modo, que la identifica toda una sociedad, ejemplo: katafixia, brotó de un programa infantil de larga trayectoria en la tv mexicana y por lo tanto ahora, los mexicanos podemos entenderla como “te cambio una cosa por otra pero es opcional” se sutiliza de manera generalizada y coloquial.
Este modelo es sencillo pero va enfocado a reflexionar sobre palabras nuevas que actualmente se empiezan a filtrar con tal facilidad que asombra. Ante la gran revolución tecnológica que ahora se vive, cabe mencionar que en el año 2014 surge la aplicación llamada “WhatsApp”. Es tan conocida por todos los que tenemos acceso al uso de teléfonos celulares o los llamados teléfonos inteligentes; que a tres años de lanzarse al mercado, se ha popularizado de tal manera, que su uso es imprescindible, quien no tiene tal aplicación, difícilmente está actualizado en “memes”, mensajes de texto y mensajes de voz, tareas, grupos de amigos, grupos de mamás para tener las tareas de sus hijos, videos y muchas otras funciones que ésta ofrece.
Considero que este nuevo lenguaje “obligado” va en detrimento de la rica lengua española porque aparte de usar los “anglisismos”, los intentan castellanizar y lo que hace años era sinónimo de falta de cultura y mala educación como el hecho de hablar “pocho” ahora es una modalidad frecuente, “cool” y “nais” para la actual generación, y peor aún, un alto porcentaje de usuarios mayores de 30 años de edad, se han dejado absorber por tales palabras que dan paso a que la identidad del idioma español, vaya menguando.
Actualmente, en el año 2017, ha surgido como uso común expresiones como… Ok, nos “watsapeamos”, “te texteo”, “nos damos un facetime” y más frases que se acuñan gradualmente en el constante ir y venir del tiempo moderno. Es triste pero ya cada quien habla como se le da la gana. ¿Cuál es su percepción estimado lector?

*Doctora en Ciencias de la Educación. Profesora de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 145 Zapopan. veve30@hotmail.com