Opiniones de los docentes idóneos acerca de la formación que recibieron en la escuela Normal

Adriana Piedad García Herrera*

Hablar de formación docente inicial en México coloca a las escuelas Normales en la mira, pero escuchar las voces de sus egresados al ingresar al servicio, pocas veces se hace de manera sistemática y con la finalidad de retroalimentación. Con ese propósito el INEE impulsó una investigación coordinada por Catalina Gloria Canedo publicada bajo el título: Mi primer año como maestro. Egresados de escuelas Normales reflexionan sobre su formación inicial y su experiencia de ingreso al Servicio Profesional Docente, publicación de libre acceso que se puede descargar de la página del INEE (http://publicaciones.inee.edu.mx/buscadorPub/P1/F/202/P1F202.pdf).
Leer esas expresiones como docentes de educación Normal nos puede colocar en un plano defensivo, tratar de justificar las opiniones que no nos favorecen o buscar culpables, sin embargo, un oído atento tendría que preguntarse qué pueden aprender las escuelas Normales de esta experiencia de investigación. Me voy a referir a tres aspectos que me llaman la atención de la gran diversidad de testimonios que presenta el documento: el que se refiere a las opiniones de los estudiantes acerca de la formación que recibieron en la escuela Normal “para enfrentar su práctica cotidiana en las escuelas de educación básica” (p. 33).
El reporte señala “como punto neurálgico la falta de correspondencia de la formación inicial con la práctica posterior” (p. 33), los egresados señalan la distancia que existe entre “las prácticas” que realizan en su paso por la Normal y la realidad a la que se enfrentan al llegar a su lugar de trabajo:

a) En relación con planes y programas de estudio “hay un desfase entre los planes de estudio de la escuela Normal y los programas de estudio de educación básica” (p. 37). Esa afirmación la escuchamos en todo momento en la Normal, y es verdad, no coinciden los programas con los libros de texto, el plan de estudios de la Licenciatura en Educación Preescolar y Primaria cambió en 2012, pero las demás Licenciaturas siguen trabajando con programas que no han incorporado la RIEB.
La autonomía del docente de educación Normal tendría que hacerse presente en este aspecto, si el currículum prescrito (Gimeno, 1988) es obsoleto, demanda del docente moldear el currículum para mantener vigentes los contenidos necesarios para que los estudiantes conozcan y puedan manejar las versiones más actualizadas de planes y programas de estudio de educación básica, así como de los libros de texto. En este siglo XXI ya es posible acceder a este material electrónico con una conexión a internet, no hay que esperar a que se dote a las escuelas Normales de los materiales impresos, lo que sí tenemos que hacer es compartir las ligas con los estudiantes y en colectivo estudiarlos y usarlos.
b) En relación con la atención a las necesidades educativas especiales “ahora ya que estamos en la realidad, sí te topas con muchos casos, y aquí no tenemos la preparación para saber atender oportunamente estos casos” (p. 44), otra afirmación cierta y frecuente desde las experiencias de práctica. Planes de estudio de educación Normal van y vienen, en ellos se posiciona de distinta manera la atención a la diversidad, lo que yo creo urgente es establecer redes de trabajo colaborativo entre escuelas Normales que ofrecen distintas Licenciaturas, para fortalecer la formación de los estudiantes.
La experiencia acumulada de la Licenciatura en Educación Especial y las Escuelas Normales de Especialidades se podría enriquecer mutuamente con las demás Licenciaturas si se realiza un trabajo conjunto para la atención adecuada a los niños en su diversidad: ¿cómo se explora la diversidad en el aula? ¿en qué consiste la inclusión educativa? ¿qué se entiende por educación especial? ¿cómo atender a niños con alguna discapacidad? ¿qué relación hay entre la inclusión educativa y el éxito escolar? Las respuestas a estas y muchas otras preguntas se viven de manera diferente desde la labor del docente de básica y de los Licenciados en Educación Especial, el intercambio entre saberes y experiencias tendría que ser parte del trabajo colaborativo entre ambos perfiles.
c) El contexto “mis prácticas fueron en la ciudad, pero yo estoy trabajando en un pueblo” (p. 93), seguramente existen casos en que los egresados se incorporan al servicio en alguna escuela en la que practicaron, pero es poco frecuente, la diversidad de contextos es lo que caracteriza a las escuelas de educación básica de este país. Conocer todos los contextos o practicar en contextos variados resulta difícil para las escuelas normales, por lo general las prácticas se realizan en los contextos cercanos a la normal o en los contextos a los que se van integrando los egresados.

Las decisiones en relación con el contexto de prácticas en el trayecto formativo tendría que privilegiar los propósitos del aprendizaje de los normalistas, y no tanto la comodidad o cercanía de la escuela de práctica del catedrático de educación Normal que imparte la asignatura. Si bien los contextos se pueden variar, siempre quedarán fuera muchos de ellos, de tal manera que es importante acercar a los estudiantes a experiencias de trabajo en diversos contextos. La socialización de las experiencias de práctica es el mejor medio para conocer y aprender de la docencia en distintos niveles educativos y en condiciones muy variadas de trabajo. Documentar la práctica, narrar esas experiencias y después comunicarlas a través de un blog, de las redes sociales o de los encuentros presenciales de intercambio que ahora son frecuentes entre escuelas Normales, es un medio que puede facilitar ampliar la mirada acerca de los contextos.
Hay que reconocer que no es posible aprender todo en la escuela Normal, pero sí es posible crear mecanismos para que los estudiantes aprendan más de manera independiente, mientras seguimos a la espera de la renovación de los planes de estudio para la Educación Normal, acordes con el Nuevo Modelo Educativo para la Educación Obligatoria.

*Doctora en Educación. Catedrática de la Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Jalisco. adrianapiedad.garcia@bycenj.edu.mx