Los cambios de directores en las escuelas Normales, instituciones de Posgrado y unidades de la UPN

Andrea Ramírez Barajas*

Desde el mes de marzo pasado concluyó el periodo por el cual la generación de directores de Instituciones de Educación Superior cerraba su ciclo. La actual administración tuvo la novedad y la valentía a su vez de poner a concurso las 19 posiciones de instituciones del sector público definidas como instituciones de educación superior, (11 escuelas Normales, 3 instituciones de posgrado y 5 Unidades de las UPN), de esta manera el experimento casi salía perfecto, el problema vino cuando la convocatoria venía acompañada por arreglos previos entre el secretario de educación y las dirigencias del SNTE, para designar anticipadamente a personas afines a sus intereses. El caso más representativo y escandaloso a la vez es el de la BCENJ.
En el experimento hubo más de 40 aspirantes para un número reducido de puestos de dirección. Hace unos días se venció el plazo del primer periodo que podrían ocupar las personas que salieron ganadoras. Con excepción de las 5 Unidades de la UPN en donde ahí los criterios para llevar a cabo el cambio de directores se rige bajo una lógica diferente, con mayor autonomía y participación de la plantilla de trabajadores de dichas instituciones, el resto de las instituciones nunca había participado en un proyecto como el de este tipo.
Producto del ejercicio para nombrar a directores de las instituciones de la SIFAD, (sistema de instituciones formadoras y actualizadoras de docentes), y del manejo corrupto y sesgado del árbitro quien fungiría como garante del proceso y comprometido con la legalidad, al final persiste la pregunta ¿qué ganamos con la elección de directores de las Escuelas Normales y del resto de las instituciones formadoras de docentes? Me parece que el ejercicio debe seguir pero debe mejorar, que los candidatos a ocupar el cargo de responsables de dirigir una institución presente su plan de trabajo (viable y aplicable) para el periodo de 4 años en un espacio público y que pueda ser escuchado por toda la sociedad. En última instancia no debe perderse de vista el compromiso social que tienen las instituciones públicas insertas en educación superior.
A 4 años de distancia sería conveniente conocer y evaluar que avances y retrocesos tenemos con el hecho de nombrar por una vía distinta a las formas tradicionales a los responsables de cuidar y dirigir a las instituciones de la SIFAD. En mi percepción personal noto algunos descuidos y excesos institucionales, por ejemplo los directores de las Normales están supeditados a los mandatos e indicaciones del Director de dicho nivel educativo, los nuevos directivos se han dispersado más en sacar adelante un proyecto personal por encima de los compromisos institucionales de desarrollo, las propuestas o designaciones no han sido producto de la elaboración de un diagnóstico, sino que más bien pretenden a partir de cuestionar a la autoridad educativa, de mostrar que la SEJ tiene el control pleno en este tipo de designaciones.
Quisiera decir por último que sería bueno una nueva convocatoria que ya debiera salir pero con reglas nuevas, en donde las instituciones desde dentro de sí mismas plasmen un avance y un nuevo compromiso por mejorar los indicadores educativos en la entidad.

*Doctora en educación y consultora independiente. andrearamirez1970@hotmail.com