¿Para qué nos sirve el posgrado en educación?

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Hace unos días se llevó a cabo una edición más del Congreso de posgrados que organiza la Red de posgrado en nuestro país. En dicha edición se avanzó en torno a la reflexión de temáticas específicas ligadas con la sociedad del conocimiento y la sociedad en Red, sin embargo aun sigue vigente la pregunta ¿para qué nos sirve el posgrado en educación en este momento y en este país que no privilegia el estudio ni tampoco el desarrollo intelectual?
Vivimos ante un vacío o ante una pérdida de sentido de la oferta del posgrado en educación, de contar a lo largo de década de los noventa, con grupos numerosos y de una matrícula constante y permanente, el posgrado entró en un proceso de crisis. Incluso proliferaron muchas instituciones ‘patito’ que se encargaron de cubrir el vacío que las instituciones no podían llenar, en su oferta académica. Esto se a cabo, pero después de esto, ¿qué sigue?, ese es el gran dilema del posgrado en educación.
La vigencia actual del posgrado en educación obedece a tres factores estructurales. Los distingo como sigue:

1. La importancia en la conformación de cuadros científicos que vinculados con la investigación y la generación de conocimientos arrojen mucha más claridad de lo que somos, de lo que hacemos y de lo que nos hace falta en educación.
2. Es necesario seguir fomentando una cultura de desarrollo injtectual dentro del magisterio. El estudio ya no da puntos, pero da prestigio, distinción y sobre todo mejoras verdaderas en cuanto al desarrollo y desenvolvimiento profesional.
3. El desarrollo intelectual y académico que garantiza el posgrado en todas sus formas y modalidades, tienden a contribuir de mejor manera en las políticas públicas en la toma de decisiones y en generar un contrapeso verdadero ante los excesos de un gobierno insensible, sordo y mudo, cuyas acciones y decisiones son deficientes para enfrentar los problemas educativos que la sociedad demanda.

El posgrado se divide en una oferta diversificada: maestrías, doctorados, especializaciones, junto con la difusa frontera entre formación profesionalizante y para la investigación y en áreas o campos del conocimiento general.
A partir de los aportes de la Dra. Ofelia Ángeles, la tendencia del posgrado se caracteriza por tres grandes atributos: la flexibilidad, la especialización y la claridad de los fines para los cuales se forma es decir en cuanto a su vinculación y utilidad social.
Quienes formamos parte de este pequeño universo llamado posgrado en educación, debemos establecer un compromiso ético y académico a partir de la premisa básica de que es mucho mejor la calidad educativa con cuadros mejor preparados y con una sólida formación profesional que integra la investigación y la intervención bajo una perspectiva innovadora.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la Unidad 141 de la UPN. Correo mipreynoso@yahoo.com.mx