Guarderías para adolescentes: guía para la irresponsabilidad

Marco Antonio González Villa*

Las medidas implementadas por las autoridades educativas de diferentes estados para incrementar los índices de aprobación y aprovechamiento en el nivel medio superior, están generando la aparición de un fenómeno que, de no detenerse, puede afectar la vida de las presentes generaciones: se están formando adolescentes carentes del más mínimo sentido de responsabilidad.
Asumiendo nuevamente nuestra función docente como formadora de actitudes y valores, aquellos que nos encontramos frente a grupo tenemos claro que la única forma de inculcar el valor de la responsabilidad, como prácticamente todos los valores, es a través del ejemplo. Y la responsabilidad implica tanto cumplir con las propias obligaciones como la aceptación de las consecuencias de mis actos y mis decisiones, por muy desagradables que éstas sean. Lamentablemente, no son ya las cosas así en muchas aulas.
El abandono parental, físico o psicológico, y el paternalismo gubernamental han entablado una relación disfuncional en el que los docentes han sido triangulados de forma negativa. Por un lado, hay una tendencia creciente de muchos padres para justificar las razones del pobre desempeño de sus hijos, quienes no asumen la calificación obtenida y responsabilizan a los docentes de su reprobación, lo que deriva en la exigencia parental de que se aplique la justicia y se otorgue al hijo lo que “merece” (aprobar) por el simple hecho de haber asistido. Pese a que este tipo de argumentos carecen de un fundamento válido, se liga lamentablemente a la política de los dirigentes educativos de aprobar a todos los alumnos, buscando el mayor número de alternativas posibles para que ellos no reprueben, incluyendo pasar en ocasiones por el criterio y evaluación válida y objetiva del maestro.
Y el alumno entonces está recibiendo un mensaje: 1) no tendrá consecuencias negativas de sus malas decisiones por lo que no es necesario que sea responsable; 2) ya entendió que sus padres pueden no ser responsables, pero no sufren ningún tipo de consecuencia y los podrán apoyar incondicionalmente, por culpas, cuando no entreguen trabajos y no hagan actividades; 3) La OCDE ha reportado que en México hay alumnos de medio superior que no saben leer y/o escribir correctamente y tampoco manejan operaciones matemáticas básicas, pero alguien decidió aprobarlos, obviamente, las autoridades no aceptan la responsabilidad pese a que ellos lo han fomentado continuamente.
Resultado final: tenemos en los salones a alumnos que no muestran ningún tipo de necesidad por aprender, porque no tienen necesidad y mucho menos obligación, así que las escuelas preparatorias se han ido convirtiendo, para muchos no en la totalidad, en guarderías en las que se cuida, no se educa, a un alumno que va por iniciativa de padres que exigen que se le reciba aunque no cumpla con actividades, o con el uniforme, o con horarios, o con el reglamento, sólo les importa que se cuide a sus hijos unas horas para no hacerse responsables ellos; incluso les basta con un celular-sonaja para estar entretenidos toda la jornada. Además, el conocimiento y la cultura han dejado de ser importantes, porque sólo queremos que el alumno tenga competencias para el trabajo, lo que no precisa de saberes o contenidos teóricos, así que el papel del docente será cuidar… y aprobar a todos. De hecho, con grupos de 50 alumnos, o más, no se puede hacer gran cosa en realidad.
En sentido inverso, se le adjudica cada vez más mayores responsabilidades al docente: es responsable de los malos resultados, es responsable del rezago educativo, de inculcar valores, de desarrollar habilidades socioemocionales, de la crisis social, de la deserción, de no convencer al alumno que debe estudiar, de no hacer clases que sean estimulantes, de su preparación, de la calidad educativa, de los bajos promedios, de las críticas de la OCDE, del desempeño en PISA, de las malas conductas y malas decisiones de los alumnos porque no orientan adecuadamente ¿se les ocurre algo más? Estamos para servirles… de chivos expiatorios. Pero sólo alguien que es responsable y comprometido con la vida soporta y lleva tantas cargas: es, irónicamente para el sistema, un ejemplo de vida para cada alumno de cómo ser responsable ¿o no es así?

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx