El clima social y las interacciones en el aula

Mario Ramos Carmona*

Las situaciones problemáticas del clima social y las relaciones en el aula me llamaron la atención desde los primeros años de prácticas, sobre todo las centradas en niños inquietos o que tienen una situación especial y que necesitan de una estrategia de normalización.
Pero antes que nada me parece importante definir desde donde estoy pensando el concepto de clima social, algunos autores hablan incluso de clima emocional, de ambiente; Flanders en Medina (1980) afirma que “clima se identifica con el conjunto de cualidades que predominan consistentemente en la mayoría de los contactos entre profesor y alumno y entre estos en presencia o ausencia del profesor”. Por su parte, Anderson (citado por Medina) describe el conjunto de dimensiones que configuran un ambiente, que son la ecología, constituida por los aspectos físicos; su sistema social, integrado por las relaciones entre sus miembros; la cultura, vista como el conjunto de creencias, valores, estructuras afectivo cognitivas y formas de entender la realidad.
Por su parte, Moos también citado por Medina, considera el ambiente o clima formado por 4 aspectos: el escenario físico, los factores organizativos, la clase como grupo social y el clima que es resultado del estilo de vida del aula.
Medina Rivilla establece que “el clima social es la estructura relacional configurada por la interacción entre profesor y alumno y alumnos entre sí, hace referencia al conjunto de actitudes hacia el centro, aula, tareas formativas que los agentes de la clase generan y que en su globalidad configuran un estilo de relación humana”.
Si entendemos entonces el clima social como parte del ambiente que priva en un espacio social, que puede ser el aula, o el centro escolar, también podemos entender que este clima está constituido por las relaciones, el ambiente físico y material, las formas de ser y pensar de los sujetos que ahí conviven. Entendido así podemos entonces describir las cualidades y características de este clima social y las relaciones sociales que ahí se tejen y que hilvanadas van constituyendo un estilo o perfil de clama social en el aula, donde pueden variar de una aula a otra o de un centro a otro.
Pero también incide en el clima escolar el contexto social de la escuela, la localidad y el país, el conjunto de políticas educativas sobre todo, que se han diseñado y aplicado en el actual sexenio han afectado y deteriorado el clima social de las escuelas públicas en mayor o menor medida, afectando la vida de quienes ahí laboran y de los procesos de aprendizaje que se generan en los centros educativos.
La incertidumbre, la proyección de imágenes negativas en los medios, las presiones, la competencia con las universidades que se está poniendo en juego el cuestionamiento de los saberes docentes, la crítica a la labor docente desde los actores políticos, generaron un clima social en las escuelas y en la sociedad de zozobra e incertidumbre, de desesperanza, y desilusión, donde muchos se preguntaban para que estudiar una maestría o un doctorado si con una evaluación docente bastaba. Para que leer las novedades pedagógicas de las editoriales, si con leer los textos oficiales de la reforma y el modelo educativo era suficiente. Los estudios e investigaciones educativas en el mundo no son importantes, lo trascendental son los textos oficiales, pues de ahí se evaluará la labor docente y se obtendrá la idoneidad del profesor o profesora.
Para desarrollar cualquier labor con mayor eficacia se necesita un clima de paz, armonía, alegría, algo que los investigadores del clima escolar llaman clima social positivo, que estimula la creatividad, la participación, la cooperación, la iniciativa, la crítica constructiva, en lugar de un clima escolar tóxico que ahoga estos factores de desarrollo en las instituciones.
Todos desde sus posibilidades estamos obligados a construir climas sociales positivos; los medios, el gobierno, los empresarios con el enorme poder que tienen, pueden hacer más y potenciar un ambiente social positivo donde todos puedan construir mejores realidades que las que estamos viviendo ahora. Y los docentes seguir ejerciendo con alegría su noble labor, construyendo escenarios académicos para su desarrollo profesional y humano.

*Doctor en educación. Investigador independiente. marioramos_maestro@hotmail.com