Erratas discursivas del Nuevo Modelo Educativo

Jaime Navarro Saras*

Cuando se da a conocer una propuesta social, convergen por lo menos cuatro protagonistas: los creadores, los promotores, los aplicadores y a quienes va dirigida la propuesta.
De los primeros diríamos que son los expertos de la idea, no tienen duda acerca de los alcances y limitaciones de la propuesta, sin embargo, (cuando la hacen de mercenarios e ignoran su dignidad y moral) tienen el defecto de incorporar los elementos por pedido de los promotores y no del sentido social y científico de la propuesta.
Los promotores (por lo regular políticos y gente cercana a ellos), son quienes liberan recursos para la elaboración de la propuesta y por lo tanto contratan personas e instituciones afines con sus ideas acerca de ello, estos están obligados a elaborar un discurso que convenza a propios y extraños.
El tercer personaje es el encargado de operar las ideas y como tal es solo un intérprete, que en ocasiones lo hace bien por tener unas bases sólidas para leer cualquier propuesta, de lo contrario solo insinúa hacerlo pero sin lograr lo mínimo de la idea debido a sus limitaciones y formación personal.
El cuarto personaje es a quien se le da el servicio (la gente común), la cual se le convence por los medios de comunicación de manera general y, de manera directa, por los aplicadores directos donde resaltan los beneficios de la propuesta.
Si hablamos de la reforma educativa en México y de manera particular del Nuevo Modelo Educativo (NME), quienes participan directamente en ello son los creadores (académicos con o sin trayectoria, la mayoría provenientes de instituciones privadas como el Tec de Monterrey, la Universidad Iberoamericana, la Universidad Anáhuac, el ITAM, etcétera); sus promotores (la SEP y el SNTE); sus operarios, los maestros; a quienes va dirigido el servicio (estudiantes y padres de familia), cada uno de ellos tiene una responsabilidad y un rol en el proceso.
Desde el mismo día de la presentación del NME Aurelio Nuño se la ha pasado de programa en programa promoviendo la cantaleta de que los niños ahora si van a aprender a aprender, que ya no se memorizará y que es la oportunidad histórica para que México se incorpore al primer mundo a través de la educación, tal como lo hicieron Corea, Japón y los demás países que aparecen como líderes en las pruebas de PISA.
Juan Díaz, Presidente del SNTE, por su parte ha hecho lo mismo, promover las bondades de una reforma que según él es positiva para los maestros y el país.
Un hecho significativo de cómo conciben la reforma educativa sus promotores y del desconocimiento de lo que promueven, sucedió en una entrevista televisiva conjunta a la SEP y el SNTE, tanto Aurelio Nuño como Juan Díaz jugaron los roles de actor principal y patiño, a veces uno era patiño del otro y viceversa. En un momento de la entrevista, Juan Díaz al referirse a las habilidades socioemocionales (pieza vital de este modelo y uno de los aspectos innovadores) señala: –sobre la inteligencia emocional ¿quién dará esa materia?–.
Seguramente sus asesores no le entregaron un buen resumen o una ficha técnica de las que suelen solicitar los políticos a sus equipos para poder explicar una idea, y más cuando se trata de un elemento toral del NME, a Juan Díaz nadie le dijo que las habilidades socioemocionales no es una materia convencional como historia universal, español o matemáticas, sino un contenido que impacta en el currículo de manera transversal como cuando se habla de educar los valores, es algo de lo que deben empaparse los maestros y trabajarlo de manera intencionada en el aula independientemente de la materia y el grado escolar que el maestro trabaje (es probable que Emiliana Rodríguez Morales, la creadora de la propuesta se haya dado de topes al escuchar a Juan Díaz referirse, tal como lo hizo, sobre el tema).
Errores como éste están a lo largo de todo el discurso de la SEP y el SNTE, de una reforma educativa que no es educativa y de un Nuevo Modelo Educativo que de nuevo solo tiene una de las tres palabras, el adjetivo que califica a la frase con que se titula la propuesta de un Estado cada vez más debilitado y un gobierno que va de salida.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com