¿Cómo hacer para que la ciencia tenga sentido?

Alma Dzib Goodin*

Ser tutor de chicos considerados “imposibles” me recuerda el gran poder que tiene el conocimiento. A diferencia de las nuevas generaciones que no comparten lo que saben, aunque algunos se autoconsideran “inteligentes”, lo cual es una gran pérdida de sentido, pues el conocimiento guardado se atrofia, ya que saber algo y no compartirlo es como tener la llave del baño y no dejar que nadie lo use.
En el curso sobre humildad intelectual que ofrece actualmente Coursera, se abre un mundo sobre la idea del gran poder que se adquiere cuando se conoce algo. A diferencia de los países desarrollados, donde la capacidad de compartir se ha profundizado en las últimas décadas, en América Latina se ve como algo malo ayudar, aun cuando existen grandes ejemplos de cómo ayudar a otros nos beneficia a nosotros mismos.
Así lo han mostrado iniciativas donde los expertos en algún área, ofrecen asesorías a muy bajo costo a aquellos estudiantes que lo requieran, sin importar el nivel educativo, solo con la motivación de ayudar. Es así que físicos ayudan a chicos de secundaria a comprender mejor los conceptos que parecen sacados de un libro de terror, haciéndolos no solo interesantes para aquellos que no pueden, sino que se convierten en el rumbo para algo mucho mejor.
Es así que maestros motivados, a veces sin mayor atención, han cambiado el rumbo de muchas vidas. Chicos que estaban seguros que no podrían continuar su educación, cambiaron su futuro y lograron el ingreso a estudios universitarios. Recuerden que dije al principio que se trata de alumnos “imposibles”, aquellos que nadie quiere enseñar y, sin embargo, logran sobre pasar sus propios sueños.
Es por ello que un grupo de idealistas creemos que es posible motivar a los alumnos a que se inclinen por la áreas científicas, porque solo hacen falta algunos elementos:

1) Romper con la idea de que la ciencia y el arte son para algunos. Durante años se les ha abierto la puerta solo a unos cuantos privilegiados, así que la exclusión de ese grupo de elite, elimina toda posibilidad de estar cerca de la ciencia. La ciencia no es para inteligentes, sino para los apasionados y quienes necesitan respuestas, al mismo tiempo que desean dejar este mundo un poco mejor.
2) Requieren confianza en ellos mismos y en el ambiente. La confianza es un punto clave que hemos analizado en especies no domesticadas, entre más confianza sienten en el ambiente, más cómodas se sienten de intentar nuevas respuestas. Debemos dejar de lado la idea de que la letra con sangre entra y comenzar a contar historias simples de científicos que tuvieron la voluntad de responder preguntas que atormentan a la humanidad.
3) Se debe acercar a los científicos, porque su pasión contagia. Los maestros saben de respuestas correctas e incorrectas, pero los científicos saben que la ciencia está en constante búsqueda de conocimiento.
4) Tenemos que acercar a las ciencias básicas, lo mismo que a las ciencias aplicadas y debemos comenzar desde la primaria, porque los grandes sueños llevan mucho tiempo.
5) Debemos enseñar humildad y hacer que los niños reconozcan que un gran poder implica una gran responsabilidad, (si, estimado lector, esas palabras son del tío del sorprendente hombre araña, pero tienen mucho sentido respecto al uso que hacemos de nuestro conocimiento).
6) Si queremos que la ciencia sea autofinanciable, debemos enseñar a los estudiantes a realizar labores comunitarias. Quizá suena a un tema un poco lejano, pero en realidad, aterriza en un problema actual para la ciencia: la falta de recursos. A menores recursos, mayor cantidad de conductas desleales, como lo muestran diversas investigaciones respecto a la ética de la investigación.
La respuesta que hasta el momento hemos encontrado, es simple: enseñemos labores comunitarias. Ayudar, servir y dar a otros es mejor que esperar las escasas becas que el Estado ofrece, o bien abrir una cuenta en Go Fund me, porque nadie puede dar dinero solo porque alguien desea estudiar en el extranjero. Debemos dar, a los que menos necesitan para que tengan la voluntad de ayudarnos. Esperar a que el dinero caiga del cielo está provocando muchos problemas para la ciencia.
Personalmente envío a hacer labor comunitaria a los niños que apoyo. Recoge la basura de un vecino, acompaña a un anciano durante una hora. Lee un libro a un niño más pequeño que tú, les da un sentido de que lo que saben y pueden hacer sirve a otros. En lugar de guardárselo para sí mismo.
7) Finalmente, los estudiantes deben sentir que sus conocimientos tienen eco, por eso hay que enseñar inglés con seriedad y responsabilidad, pues les puede abrir las puertas a las mejores universidades del mundo a través de plataformas como Coursera y, quizá esto les abra una perspectiva muy diferente a la que tenían antes de darse por vencidos.
No voy a negar que amo la ciencia y creo que es fácil contagiarla, ¿usted que opina?

*Directora del Learning & Neuro-Development Research Center, USA. alma@almadzib.com