Tiempo de reposo. Tiempo de acción

Andrea Ramírez Barajas*

Este viernes 7 de abril el sistema educativo se paraliza casi en su totalidad, los motivos religiosos aun en un sistema laico como el nuestro, permea y paraliza al sistema. Son dos semanas que se suspenden las clases en todos los niveles educativos con excepción del estado de Aguascalientes que solo para una semana y traslada el resto de las vacaciones a su tradicional feria de cada año.
Muchas familias aprovechan para salir a vacacionar, las playas del país se ven atestadas de personas y en general todos los destinos nacionales e internacionales sirven de pretexto para salir y vacacionar.
Los que se quedan tienen la opción de asistir a los rituales de la llamada semana mayor, ver la celebración de cada año de la Crucifixión de Cristo, etcétera. Todo esto puede pasar pero y la educación en qué términos queda.
Los asuntos educativos se dejan a un lado, la cacería de brujas que ha iniciado en nuestro estado se deja a un lado, los trabajos de investigación y de formación en los posgrados quedan en suspenso. En estas fechas, no hay eventos, congresos, instancias que abran la reflexión a través de trabajos de investigación o de otro tipo. Su historia se detiene para dar lugar a esta forma contradictoria de recordar la muerte de Jesús el que –se dice– murió por todos nosotros.
De esta manera, el espacio de descanso o el tiempo fuera es más bien una negociación obligada tanto para los niños como para los docentes que necesitamos descansar, reponer energías, recuperar la fortaleza corporal y espiritual para seguir con una extenuante tarea que es la de educar.
En la esfera del gobierno, ahí las cosas se piensan y se deciden de manera diferente, la persecución administrativa que ha violentado la vida interna de algunas instituciones de educación superior, desde ahí se tiene como firme propósito el encontrar irregularidades para castigar personajes, generar condiciones para el relevo de las plazas o de plano para dar lugar a la corrupción. Si bien es cierto que las instituciones deben sanearse sí, pero esto tendrá que suceder desde adentro, de manera autónoma y sobre la base de la responsabilidad en el cumplimento de metas y tareas y no sobre la base de las amenazas y castigos, a partir de una equivocada visión administrativista de las instituciones educativas.
Los políticos que nunca han sido educadores pero por una mala jugada del destino están en educación, ellos están pensando en su provecho personal, no tienen ni el más mínimo interés en las personas, en aquellos y aquellas que hacemos academia, en los que piensan y producen ideas, en los que forman sujetos para trabajar en EDUCACIÓN.
Todo esto no se piensa, ni pueden ni tampoco les interesa. Muy pronto entraremos ante este horrible escenario llamado campañas políticos, las promesa ligadas con las mentiras serán la constante y los políticos de nuevo tendrán de pretexto al pueblo o a la gente para seguir reproduciendo el engaño. Todo esto deberá cambiar, las vacaciones primaverales nos sirven para pensar nuevos caminos y nuevos senderos.
Ojalá y pronto los educadores, los verdaderos educadores, tomen el poder y que las instituciones se rijan sobre la base de la producción y la pertinencia de las ideas y la libre circulación de los conocimientos pertinentes. Son sólo dos semanas y ojalá y la historia dé un giro de tuerca hacia la izquierda que tanta falta nos hace (a pesar del terrorismo de la derecha que ya inició a mover a México y la maquinaria perversa como cada tres años).

*Doctora en educación y consultora independiente. andrearamirez1970@hotmail.com