El arte y el deporte en la escuela

Alma Dzib Goodin*

Hay dos cosas que se han dejado fuera de la escuela desde hace mucho: el arte y el deporte. Si bien están en la mente de los directores y de los diseñadores curriculares, ambas actividades se siguen viendo como aquello que se hace en el tiempo libre, para mantener ocupados a los niños mientras están solos o cuando el maestro tiene reuniones de trabajo.
En secundaria, el programa de educación física es teórico. Se pide a los niños la historia de los deportes más populares. Por supuesto las contingencias ambientales evitan la actividad física, pero las escuelas en si mismas no cuentan con equipos que los representen. Socialmente se paga mucho dinero para ver a los equipos extranjeros; se espera con ansia las transmisiones televisivas, pero evitamos que los niños tengan un espacio de verdadera actividad física.
Socialmente se han restringido los espacios para moverse, entre los edificios multifamiliares, la proliferación de centros comerciales y la idea social de que los niños deben estar callados y sentados para “aprender”.
¿Las consecuencias?, hablando específicamente del aprendizaje, podemos mencionar las dificultades para conciliar el sueño, proceso que es importante para la configuración de la memoria y la atención, a lo cual se agregan dificultades en la comprensión de las matemáticas que requieren de la lateralidad y la comprensión del espacio.
Mantener a un niño estático, le impide conocer conceptos como arriba, abajo, atrás, adelante, izquierda y derecha. Si bien se pueden enseñar en un libro, estos se internalizan mejor en la práctica. De ahí que se encuentre en diversos estudios que los deportistas tienen menos problemas con los números, comparados con niños que no realizan actividades físicas.
Si se agrega al arte a la ecuación, tenemos que permite también un buen desarrollo de la percepción espacio-temporal, en las artes plásticas se trabaja sobre espacios finitos y en el caso de las artes motrices, como la danza o el teatro, además permite el desarrollo de la memoria motriz y lingüística.
No puedo olvidar por supuesto a la música que apoya a la atención, desarrolla la expresión lingüística, beneficia el desarrollo matemático y aumenta el placer.
Tanto las artes como el deporte, aportan una habilidad altamente valorada en las empresas, que la escuela parece ignorar: la atención a los detalles. Esta cualidad hace la diferencia entre un buen o un mal proyecto, y cada vez más y más empresas se quejan de la falta de atención de parte de los empleados, no solo en lo macro, sino en lo micro.
En tal sentido, la percepción de que las artes y los deportes son un espacio para mantener a los niños ocupados, está dañando a la infancia, y restringe su derecho a un desarrollo pleno de sus capacidades. El mundo real no solo solicita la resolución de exámenes, implica la resolución de problemas y en la sociedad actual, no solo a nivel nacional, sino internacional.
Ya que mencionó ese punto, por supuesto cada vez más se requiere un segundo idioma, mismo que los libros de texto fallan rotundamente en acercarlo a los educandos, pues al igual que el resto de los conocimientos, están plagados de información y existe una falta de práctica en las aulas de clases.
Sé que van a comentar que los grupos de niños talento deben cumplir el papel de la enseñanza de las artes, pero en primer lugar, son espacios a los que no todos los niños tienen acceso, creando una división que en otros lugares podría considerarse un acto de segregación, pues en la constitución todos los niños tienen derecho a la educación. No se dice que solo aquellos que obtengan promedios específicos.
Es cierto, cuando escuché por primera vez el concepto de niños talento, parecía una buena idea, hasta que uno acude a dichos centros, los cuales cuentan con espacios restringidos y los maestros no son artistas… son maestros de actividades artísticas, que siguen el guión, sin permitir abiertamente la creatividad, con lo cual no es muy distinto a la enseñanza del deporte de forma teórica.
El aprendizaje se ha nutrido del arte y del deporte de forma evolutiva. Los tres procesos han coexistido para prepararnos hacia las necesidades del ambiente. El ejercicio físico, existe en otras especies, aunque sin espectáculos deportivos multimillonarios. En el caso del arte, no existen estudios serios que muestren la expresión artística clara en alguna especie, pero no se duda que pudiera existir, aunque más con fines de apareamiento como en el caso de algunas aves, más que como un gozo creativo.
En este sentido, espero que un día el arte y el deporte se encuentren en las escuelas, valdría la pena dejar la entrada libre a los artistas y deportistas a las escuelas públicas para motivar a los niños, aunque sucede lo mismo que con la idea de la entrada de la ciencia, es un sueño lejano, muy lejano, que los niños no merecen si quiera soñar.

*Directora del Learning & Neuro-Development Research Center, USA. alma@almadzib.com