La educación en México. El Modelo Educativo que México necesita

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Como parte del estilo personal que he asumido para hacer investigación, y en dicha tarea en donde fusiono a academia y la profesionalidad, me gusta mucho propiciar el hecho de que circule la palabra, escuchar las diversas voces aun las discordantes, las que están y no están de acuerdo, en todo ello las voces de los niños y niñas, docentes, asesores de escuelas, directores, padres y madres de familia son importantes, pero dichas voces paradójicamente no las encuentro en el mal llamado Nuevo Modelo Educativo (NME) versión 2017.
Las voces de los actores, de los usuarios, de los agentes y de todos aquellos que se vinculan de cierta manera con la educación, no aparecen por ningún lado, no son voces activas, pero tampoco, son voces pasivas. Me pregunto entonces ¿a quién o para quién va dirigido el NME?
Pareciera que más que un documento de política pública para el sector educativo cuya ruta de acción está pensada en el establecimiento de una serie de condiciones de sensibilización, convencimiento y legitimidad con los agentes educativos, más bien pareciera ser una especie de monólogo, que va dirigida (como efecto bumerang). Es un documento dirigido a la propia SEP para entender-sé qué es lo que quiere, qué es lo que busca, a partir de poner en juego todo lo que no-entienden.
Si bien, a la década de los 80 se le ha definido como la década perdida en educación en el mundo (Tedesco), los últimos dos sexenios en nuestro país (Calderón, Peña Nieto) son los dos sexenios perdidos en educación. La cúpula de la SEP sigue empecinada en escuchar y en intentar entender que pretende la OCDE, que sugiere el Banco Mundial, que establece el FMI. Pero jamás se han detenido a pensar qué quieren los mexicanos para la educación de los mexicanos.
Las voces de los actores no están en la misma sintonía acerca de lo que pasa en la Secretaría que regula su trabajo, si bien es cierto que predomina la queja, el reclamo, la inconformidad pero también y de manera embrionaria hay propuestas y en ello la SEP no se ha querido detenerse para escuchar y pensarse hacia la mejora. En una lista de asuntos nuevos: el incremento y la intensificación de las cargas de trabajo, las nuevas dificultades para atender a los nuevos niños y jóvenes, para engancharlos en el trabajo escolar a partir de mirar solo a los nuevos, el celular, las tabletas y las consolas de videojuegos. El formato educativo en el que nos hemos desarrollado ha quedado rebasado, la demanda educativa exige arribar a un esquema de actualización de los educadores actuales y los que vengan.
El NME es una serie de sugerencias que sólo se ventilan por la superficie del sistema, lo que está debajo o lo que está en el fondo no se toca, tal vez porque ni siquiera conocen que existe un fondo del sistema al cual debieran atender.
Hacer circular la palabra y entender el sentido de las voces de los miles de actores educativos, nos obliga a generar un corpus significativo en donde reside el embrión de la verdadera reforma. Otro aspecto importante es gestionar la reforma pero no desde los espacios autoritarios de poder, sino desde las periferias, desde los márgenes del sistema, ahí en donde estamos los miles que hacemos la educación.
El modelo educativo que se construye desde los márgenes del sistema es el verdadero modelo en que trabajan, piensan y se ocupan miles de mexicanos, dicho modelo requiere legitimidad y visibilidad. Esa es la tarea, ese es el camino, el compromiso y el tiempo que viene y que no deberá perderse nunca más.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la Unidad 141 de la UPN. Correo mipreynoso@yahoo.com.mx